El siguiente artículo fue realizado por la Lic. Espetxe Cristina en el marco del Observatorio. (OBSERVATORIO DE LA EDUCACIÓN FÍSICA, LA GESTIÓN INTEGRAL DEL DEPORTE Y LA ACTIVIDAD FÍSICA – OEFGIDAF).

En tiempos de pandemia y despliegue virtual, la praxis es necesaria, ya que es “reflexión y acción de las personas sobre el mundo para transformarlo”, como lo manifiesta Freire.A partir de aquí, es interesante pensar en los distintos paradigmas que signaron a la discapacidad para saber cómoestá situada en la actualidad, y sobre todo en el área de la Educación Física.

Según Palacios, 2008, un primer modelo por el cual ha transitado la discapacidadse podría denominar de prescindencia.En él se supone que las causas que dan origen a la discapacidad tienen un motivo religioso, y en el que las personas con tales características se consideran innecesarias por diferentes razones. Paraejemplificar, es que sus vidas no merecían ser vividas, ya que no contribuían a las necesidades de la comunidad.

El segundo modelomédico – rehabilitador, considera que las causas que originan la discapacidad son científicas, causadas por limitaciones individuales. Es por ello que el fin primordial que se persigue es normalizar a las personas con discapacidad, aunque ello implique forjar la desaparición o el ocultamiento de la diferencia que la misma discapacidad representa. Como se verá, el problema cardinal pasa a ser, entonces, la persona, con sus diversidades y dificultades, a quien es imprescindible rehabilitar tanto física, intelectual o sensorialmente.

Finalmente, surge un tercer modelo, el cual considera que las causas que originan la discapacidad son, en gran medida, sociales. Este modelo se basa en la asunción de ciertos valores intrínsecos a los derechos humanos, y aspira a potenciar el respeto por la dignidad humana, la igualdad y la libertad personal, propiciando la inclusión social, y partiendo sobre la base de determinados principios: vida independiente, no discriminación, accesibilidad universal, normalización del entorno, diálogo civil, entre otros. Parte de la premisa de que la discapacidad es en parte una construcción y un modo de opresión social, y el resultado de una sociedad que no considera ni tiene presente a las personas con discapacidad. Asimismo, apunta a la autonomía de la persona con discapacidad para decidir respecto de su propia vida, y para ello se centra en la eliminación de cualquier tipo de barrera, a los fines de brindar una adecuada equiparación de oportunidades, este se denomina el modelo Social y de derechos.

Que la discapacidad es una cuestión de derechos humanos, parece en la actualidad ser una afirmación no factible de ser cuestionada. Sin embargo, hasta tiempos no muy lejanos, la mirada hacia la discapacidad partía desde una concepción caritativa, que no llegaba a comprender la necesidad de educación, trabajo, ocio, deportes, etc.

Este último modelo mencionado, ha sido la consecuencia de una larga lucha, plantada por las propias personas con discapacidad, que tuvo sus frutos en diversos ámbitos. El último paso en dicho sentido ha sido la reciente aprobación de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y su Protocolo Facultativo, 2006.

Apartir de aquí, el articulo n° 24 de Educación cita el derecho sin discriminación y sobre las bases de la igualdad de oportunidades, los Estados parte aseguran un sistema de educación inclusivo a todos los niveles, así como la enseñanza a lo largo de la vida. También debemos abordar la dignidad y la autoestima para reforzar el respeto de los derechos humanos, las libertades y la diversidad de las personas con discapacidad para que participen de manera efectiva en una sociedad libre.

Para ello debemos replantearnos el rol docente como eje y disparador para el éxito pedagógico, evitando de esta forma que el colectivo poblacional en cuestión quede excluido del sistema general de educación por motivos de discapacidad. Por lo cual es imprescindible la formación a profesionales y personal que trabaje en todos los niveles educativos partiendo de la toma de conciencia sobre la discapacidad y el uso de modos, medios y formatos de comunicación alternativos apropiados, de técnicas y materiales para apoyar a las personas con discapacidad.

Como artífices del acto educativo es fundamental atender a la diversidad del estudiantado, basándonos en el diseño universal de aprendizaje, teniendo en cuenta los ajustes razonables, las configuraciones didácticas y los apoyos necesarios para efectivizar y personalizar entornos que fomenten al máximo el desarrollo académico y social, de acuerdo con el objetivo de la plena inclusión.

Por otro lado, consideramos de especial importancia la inclusión social en todos sus aspectos y sostenemos que la institución educativa debe garantizar la igualdad de oportunidades. Y para ello es necesario que en los institutos de formación docente se enseñe a incluir. Es valioso destacar que el paradigma de la inclusión adopta una perspectiva social y pedagógica que supera la concepción de las personas con discapacidad y da lugar al análisis de las dificultades en relación con un determinado contexto de enseñanza. Es necesario diluir las barreras y obstáculos que contribuyen a la dificultad, para poder brindar los apoyos y ayudas necesarias, que le permitan transitar de su nivel de desarrollo real al potencial. Para tal necesidad es fundamental una evaluación e intervención conjunta entre todos los actores involucrados en el acto de enseñar. Es decir que en una propuesta de educación inclusiva se trata de generar redes que posibiliten progresar curricularmente junto a otros.

Los derechos humanos no son optativos (Gumicio, 2012), como tampoco la finalidad última de quienes, por un motivo u otro, nos dedicamos a la promoción de la persona en sociedad, sobre todo, de aquellas personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad (García, 2015).

Por todo ello, afirmamos que el objetivo primordial de la formación docente hoy es contribuir a hacer realidad una sociedad más justa, inclusiva, con equidad y respeto a la diversidad. La justicia se convierte de esta manera en el concepto clave que define el sentido de la acción educativa para promover el cambio social.